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Carl Sagan
Carl Sagan popularizó la cosmología moderna, trayendo una sensación de maravilla a la inmensidad incomprensible del universo.

Conversación con Carl Sagan

Conversación de ficción Andrés Moreno con El gran Carl Sagan

By Andrés Moreno

Carl Sagan: Nuestra civilización técnica se está poniendo a sí misma en peligro. Por todo el mundo los combustibles fósiles degradan simultáneamente la salud del aparato respiratorio humano, la vida en bosques, lagos, litorales y océanos, y el clima del planeta.

Representante Humano: Querido Carl, la Tierra le ha dado ya 13 vueltas al Sol desde que escribiste este párrafo, y en todo ese tiempo poco parece ser que hemos aprendido bastante poco. Bueno, en 1997 nos reunimos en Kyoto y aprobamos rebajar, para el 2012 un 5% las emisiones de 6 gases considerados responsables del calentamiento global. El tiempo pasó y no se redujeron, es más, aumentaron las emisiones. Las reuniones de Montreal en 2005, Bali 2007 y Copenhaguen en 2009 solo parece que han servido para viajes de turismo, pues los desacuerdos no han permitido llegar a ningún acuerdo.

Carl: Pero os dije con antelación que es seguro que nadie pretendió causar semejante daño. Los responsables de la industria basada en combustibles fósiles trataban, sencillamente, de obtener un beneficio para sí y para sus accionistas, de ofrecer un producto que todos deseaban y de apoyar el poder militar y económico de las naciones a que pertenecían. El que no supieran lo que hacían, el que sus intenciones fuesen benignas, el que la mayoría de nosotros, habitantes del mundo desarrollado, nos hayamos beneficiado de nuestracivilización basada en combustibles fósiles, el que muchas naciones y generaciones contribuyeran a agravar el problema, son motivos para pensar que no es momento de echar las culpas a nadie. No nos metió en este apuro una sola nación, generación o industria, y no será una sola de ellas la que nos saque de él. Si queremos impedir que este peligro climático tenga efecto, deberemos trabajar juntos y por mucho tiempo.

RH: Ya, fuiste claro, pero no se te creyó. Ahora las mal llamadas naciones emergentes no quieren dejar de quemar combustibles fósiles, pues para producir energía solo disponen de esa tecnología. Además, ya han invertido mucho dinero en ella y no pueden invertir en otra nueva. Las naciones ya desarrolladas van produciendo un cambio en la tendencia, pero no existe una disminución de la emisión de gases. Trabajar juntos es una utopía. Se ha hecho de todo menos eso. Mientras tanto, algunas islas ya ven su futuro peligrar con la subida contínua del nivel del mar.

Carl: Bien, no importa, pues seguro que habeís seguido mi consejo, si, el que decía que todo indica que debemos pasar tan velozmente como sea posible a una nueva economía energética mundial que no genere tantos gases de invernadero y otros contaminantes. Tenemos que ser, por supuesto, cautelosos; debemos evitar precipitarnos para descubrir, después de un enorme desembolso, que hemos logrado algo innecesario, estúpido o peligroso.

RH: Me gustaría decirte que si, pero tampoco lo hemos realizado. Las crisis económicas se suceden, las guerras necesitan grandes fondos de dinero, las naciones gastan miles de millones de euros en seguridad ciudadana, la investigación y desarrollo de vehículos más eficientes ha sido lenta No podemos con todo, al menos económicamente.

Carl: No me digas que casi a cada paso, hemos prestado más atención a lo local que a lo global, más a lo inmediato que a las consecuencias a largo plazo. Y avise del peligro. Y si habeis destruido bosques, erosionado la superficie del planeta, alterado la composición de la atmósfera, debilitado la capa protectora de ozono, trastornado el clima, emponzoñado el aire y las aguas y conseguido que los más depauperados padezcan más que nadie la degradación ambiental, es que d verdad no habeís hecho nada

RH: No creas que me siento orgulloso, pues ya leí tu libro, ya escuche a toda una legión de personas que defendía tus visiones, ya me manifesté en varios lugares como medida de presión, pero no ha dado resultado. No he podido convencer a al poder de la inmediatez y la rapidez con la que debemos actuar. Bueno, ni yo ni millones como yo. Es como si no escucharan, pues siguen creando programas que no le interesan a nadie pero que obligan a todos a cumplir.

Carl: Escucha, los humanos nos hemos convertido en predadores de la biosfera, poseídos de arrogancia, siempre dispuestos a conseguir todo sin dar nada a cambio. Ahora mismo somos un peligro para nosotros mismos y para los seres con los que compartimos el planeta. La agresión al entorno global no es responsabilidad exclusiva de empresarios empujados por el afán de lucro y de políticos miopes y corruptos. Todos tenemos parte de culpa.

RH: Si, pero lo intento, dejo el coche en casa y uso mi bicicleta en trayectos cortos, en trayectos medios intento ir en bicicleta eléctrica y en los largos voy en tren o autobús. Pero cada vez más nuestros gobiernos siguen apoyando la venta de coches con incentivos económicos, pero no a la bicicleta o con muy pocos fondos. Y es que, como un kilómetro de autopista cuesta 35 millones de euros, no queda nada para luego ayudar con subvenciones la compra de bicicletas y bicicletas eléctricas o para crear mejores infraestructuras para quienes quieren usar estos medios modales de transporte.

Carl: Desde donde me encuentro, me remito a lo que os advertí diciendo que dado que no hemos sido dotados de un conocimiento instintivo sobre el modo de convertir nuestro mundo tecnificado en un ecosistema seguro y equilibrado, debemos deducir la manera de conseguirlo. Necesitamos más investigación científica y más control tecnológico. Probablemente sea un exceso de optimismo confiar en que algún gran Defensor del Ecosistema vaya a intervenir desde el cielo, donde me encuentro ahora, para enderezar nuestros abusos ambientales. Es a vosotros a quienes corresponde hacerlo.

RH: Existe más investigación, mejores coches y productos salen al mercado, sin embargo nuestro consumo desmesurado ha dado lugar a varias crisis económicas difíciles de salvar y con mucho dinero dado en créditos imposibles de pagar. Ese dinero congela la evolución, detiene el movimiento hacia una economía más sostenible. Debemos de salvar el día a día, mirar al futuro es difícil pero decaeré te prometo que seguiré, que continuaré tus pasos y los de otros que me inspiraron y que poco a poco convencen a más personas a dejar sus coches en casa y a moverse de forma más eficiente. Espero que estes bien donde estas y te mando u nabrazo y un mensaje de tranquilidad, pues no solo lo vamos a intentar, sino que lo vamos a conseguir por nosotros, por nuestros hijos, por los hijos de nuestros hijos

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Published: 27-Jan-2010

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